dijous, 7 de febrer de 2013

El bosc

Article publicat originalment a la revista Kireei magazine 1 (hivern 2011-2012). No és ben bé un article perquè consta de diverses seccions al voltant del tema del bosc.
El número 1 de la revista estava dedicat en el seu conjunt al JOC.



Imatge de Recyclart.



El bosque

bosque.
1. m. Sitio poblado de árboles y matas.
2. m. Abundancia desordenada de algo, confusión, cuestión intrincada.

Estas son las dos primeras acepciones de la palabra ‘bosque’ que encontramos en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE. La primera, sin dejar de ser ajustada a la realidad, es una pobre descripción del entorno natural cargado de vida y de historias que es el bosque. La segunda, aunque suena algo peyorativa, nos sugiere un reto, porque no hay reto sin caos al que poner orden, dominar y comprender. Afrontar ese reto es lo que han hecho durante milenios los cuentos y leyendas forjados alrededor de los misterios del bosque, desde Caperucita Roja hasta Winny de Puh, pasando por la casita de chocolate o Perico el conejo. El bosque y sus lindes, donde lo salvaje entra en contacto con los civilizados y ordenados campos de cultivo, son el escenario de infinidad de historias que seguimos disfrutando como parte de nuestra memoria colectiva y también continúan nutriendo nuevas obras literiarias. De un modo similar, se aproximan los niños a la naturaleza a través del juego:
Exploran el entorno, observan el paisaje, encuentran y coleccionan tesoros, experimentan los cambios estacionales, miden sus fuerzas, desarrollan su equilibrio, buscan sus límites, ponen a prueba su valor y su prudencia, imaginan caminos, intuyen el ciclo de la vida, memorizan olores, se asombran con lo enorme y con lo minúsculo, persiguen insectos, trepan a los árboles, adivinan de quien es cada huella, recogen frutos y setas, saborean moras de zarza, construyen cabañas, se pinchan accidentalmente con espinas, pisan barro, se mojan en el arroyo, viajan a otros mundos.
En esa abundancia desordenada, confusa e intricada, los niños juegan y, jugando, construyen su mundo mientras van poniendo orden en ese caos a base de mirarlo de cerca, comprenderlo y amarlo. Satisfacen así el impulso de explorar y manipular, que es tan fuerte como el hambre y la sed y que los niños colman a través del JUEGO.

La infancia del naturalista

Gerald Durrell (Jamshedpur, India, 1925 – Isla de Jersey, 1995) fue un famoso naturalista y zoólogo británico. Crítico con la manera de gestionar los zoológicos de su época, creó el suyo propio con la idea de dedicarlo a la conservación y protección de especies en peligro, una idea avanzada en aquel momento.
También realizó numerosos documentales sobre animales para la BBC, organizó expediciones científicas por todo el mundo a lo largo de cincuenta años y fue autor de más de treinta libros de ficción, de no ficción y autobiográficos.
Entre todos sus títulos destaca la primera entrega de la llamada trilogía de Corfú, Mi familia y otros animales, donde relata su infancia en esa isla griega. Su hermano Lawrence – también escritor – la definió como “una obra maestra del humor, la alegría y la poesía” y en ella nos presenta un mundo en el que personas y animales viven juntos (aunque a veces los mayores no se den cuenta), y en el que la naturaleza está muy presente.
Para el Gerald niño, que entraba en la segunda década de su vida, todo bicho ejercía una sincera atracción sobre él. Debajo de cada piedra, en la copa de cada árbol, en el fondo de cada riachuelo, entre los arbustos o bajo tierra, en todas partes bullía la vida, llamándolo irresistiblemente. La libertad de la que gozó en aquel entorno natural le permitió desarrollar su amor por los animales y por la naturaleza en general.
Mi familia y otros animales es una lectura imprescindible para aquellos padres que tengan pequeños naturalistas en potencia en casa, para adolescentes amantes de los animales, o para todo aquel que haya sentido, en algún momento de su vida, fascinación por los nidos de los pájaros o por las lagartijas que se esconden entre las piedras de una pared. Es decir, imprescindible para casi todo el mundo.

Mi familia y otros animales
Gerald Durrell
Alianza editorial, 2010
ISBN: 978-84-206-7415-5


Llevarse el bosque a casa

En los años 80 la psicóloga infantil Elinor Goldschmeid acuñó el término “juego heurístico” para referirse a la actividad que desarrollan los niños pequeños cuando exploran las propiedades de los objetos cotidianos. Muchas escuelas infantiles han adoptado esta idea y, a partir de una cesta de tesoros llena de objetos corrientes, organizan dos tipos de actividades, según la edad: los bebés más pequeños exploran los objetos; los mayores investigan para qué pueden servir.
Esa cesta de tesoros, llena de cucharas de palo, llaves, tubos de papel, pelotas, ovillos de lana, pinceles y piñas, puede sobrevivir más allá de las primeras etapas de la vida. Cuando los niños se van haciendo más mayores y son capaces de mantener el interés en las cosas de manera sostenida, suelen disfrutar recogiendo y guardando piedras, palos, cortezas, frutos y todo tipo de elementos naturales que encuentran en sus paseos por la naturaleza. Muchas veces los adultos les aconsejan tirar esa cosas, “que no sirven para nada”, pero lo cierto es que sí que sirven:
Recoger elementos naturales en el bosque es una buena ocasión de enseñar a los niños qué puede sacarse del bosque y qué no puede tocarse, para no estropear el hábitat de los seres vivos que allí se encuentran.
Para jugar no son necesarios los juguetes, pero algunos complementos son útiles: un palo que hace de cuchara, una hoja que se convierte en la capa de una piña humanoide, una piedra que es una casa… Con elementos naturales también podemos construir un molino de agua o una cabaña. La creatividad y la imaginación son gratis y proporcionan una gran satisfacción, además de horas de diversión.
Llevarse a casa los elementos que recogemos en plena naturaleza nos recuerda la experiencia vivida y, si lo usamos para decorar, cultiva el sentido estético.
Hacer colecciones es una manera de aprender a mantener un interés, clasificar objetos y observar de manera más profunda el entorno.

Una cesta, una caja o cualquier recipiente que nos guste puede servir para guardar esos pequeños hallazgos. Pero no olvidemos que es el niño quien debe tomar la iniciativa: dejemos que se interese por coleccionar tesoros de manera espontánea o, de lo contrario, desaparecerá la satisfacción personal de hacer sus propios descubrimientos.

Año Internacional del Bosque

La ONU declaró este año 2011 que ya se acaba ‘Año Internacional de los Bosques’, destacando la importancia de las areas forestales para la subsistencia humana. Los bosques son el pulmón del planeta, cobijan a millones de especies y son el hogar y la fuente de recursos de muchas poblaciones humanas.
Si los bosques significan algo para los niños, será más fácil que deseen conservarlos. Amor por los bosques y conocimiento de la importancia de la biodiversidad se pueden conseguir también a través del juego.


El bosque en la literatura infantil

Los bosques siempre han sido escenario privilegiado de los cuentos. Magia y misterio se esconden en lo más profundo del bosque, donde conviven los animales y las plantas del mundo real con los mitos y los seres surgidos de la imaginación.

Caperucita roja
Charles Perrault, Jacob y Wilhelm Grimm
Ilustraciones: Ludwig Tieck
Nordica Libros, 2011
ISBN: 978-84-92683-42-0

Hansel y Gretel
Jacob y Wilhelm Grimm
Ilustraciones: Lorenzo Mattotti
Libros del Zorro Rojo, 2010
ISBN: 978-84-92412-56-3

Historias de Winny de Puh
A.A. Milne
Ilustraciones: E.H. Shepard
Valdemar, 2000
ISBN: 978-84-7702-312-8

El viento en los sauces
Kenneth Grahame
Ilustraciones: E.H. Shepard, Arthur Rackham
Valdemar, 2008
ISBN: 978-84-7702-598-6

Las cuatro estaciones de El seto de la zarza y otras historias
Jill Barklem
Noguer, 2010
ISBN: 978-84-279-0112-4

Los niños del bosque
Elsa Beskow
Ing edicions, 2003
ISBN: 978-84-89825-10-9

Las travesuras de Perico el conejo y sus amigos
Beatrix Potter
Beascoa, 2010
ISBN: 978-84-488-3116-5

En el bosque
Anthony Browne
FCE, 2004
ISBN: 978-968-16-7218-8

Secretos en el bosque
Jimmy Liao
Barbara Fiore, 2008
ISBN: 978-84-936185-3-7

Arándanos para Sal
Robert McCloskey
Corimbo, 2010
ISBN: 978-84-8470-366-2

Un secreto del bosque
Javier Sobrino
Ilustraciones: Elena Odriozola
OQO, 2008
ISBN: 978-84-9871-038-0

El árbol sin fin
Claude Ponti
Corimbo, 2006
ISBN: 978-84-8470-231-3


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