dimecres, 13 de febrer de 2013

Música


Article publicat originalment a la revista Kireei magazine 2 (estiu 2012). 
El número 2 de la revista estava dedicat en el seu conjunt a la MÚSICA.


Il·lustració d'Estíbaliz Hernández.


Música

Parece fácil definir lo que es la música; todo el mundo la reconoce si la oye, ¿no es cierto? Es una combinación de sonidos y silencios con un propósito estético. Dejemos de lado un momento lo del propósito estético y centrémonos en el sonido y su ausencia. Si nos limitamos a la física, el sonido no es más que una onda mecánica que se desplaza por un medio que, en nuestro caso, suele ser el aire. Pero para que podamos estar ahora hablando de esa onda mecánica y sus efectos en nosotros, seres humanos, es necesario que seamos receptores de esa onda y que produzca en nosotros una sensación. Así, el viaje del sonido no acaba en nuestro tímpano sino que empieza allí una verdadera transformación, convirtiéndose primero en un proceso hidráulico y más tarde electroquímico para ser finalmente procesada por el córtex auditivo. El sonido no lo producen los instrumentos musicales ni las voces, lo crea nuestro cerebro interpretando las informaciones procesadas que recibe.

Esas informaciones que contribuyen a que nuestro cerebro interprete de un modo u otro ciertos sonidos no solamente son de naturaleza auditiva. Imaginamos sonidos y los asociamos a lo que vemos o sentimos, utilizamos nuestra experiencia y emociones para dotar de significado a las informaciones que nos llegan del exterior y construimos nuestra propia percepción. Pero ni siquiera toda la información procedente de la onda mecánica que es el sonido llega íntegramente a través del tímpano. Así lo demuestra, por ejemplo, la virtuosa percusionista Evelyn Glennie, sorda desde los 12 años. Para ella, el cuerpo es una gran caja de resonancia, extremadamente sensible. Poniéndonos en su lugar podemos imaginar la música no solamente como un fenómeno estrictamente auditivo y cerebral, sino también como una experiencia total, como una vivencia física.

Volvamos ahora al principio, a la definición de música. Ya tenemos nuestra interpretación de esa sucesión de ondas mecánicas que ha llegado a nosotros. ¿Es música? Quizá estemos tentados de decir que lo es si tiene una intencionalidad estética, nos guste a nosotros o no. Pero hay manifestaciones musicales sin intención artística, solamente religiosa o comunicativa, como sucede en muchas sociedades tradicionales. Tal vez sea más adecuado, pues, hablar de una manifestación cultural sonora. ¡Qué definición tan vaga! ¡Es música lo que no es ruido! Aceptando esta última afirmación nos toparíamos, por ejemplo, con discusiones intergeneracionales acerca de la música “de ahora” que solo es ruido, no como la “de antes”.

Howard Gardner, el psicólogo que formuló la existencia de las inteligencias múltiples, afirma que una de ellas es la musical. Si es así, la música debe ser algo consustancial al ser humano, aunque haya algunos especímenes que no estén particularmente bien dotados para ella. Por eso, más allá de opiniones personales y subjetivas, hay quien afirma que la música es un lenguaje universal y que la música es música en tanto que los seres humanos, que venimos de serie con capacidades musicales, la reconocemos como tal y percibimos un orden o estructura en esa sucesión de sonidos.

Y si existe una inteligencia musical, ¿existe un área del cerebro específica para la música? Los estudios más recientes revelan que ambos hemisferios están involucrados en el procesamiento musical, con diversas zonas especializadas (en el ritmo, en la melodía, en la armonía, en el timbre...). Muchas de estas zonas participan también de procesamientos no musicales, por ejemplo el habla. Un caso extremo sería el de las lenguas tonales, como el chino, en que el tono no solo cambia el significado de una frase, como en nuestro idioma, sino incluso de las palabras. A su vez, también se activan zonas no estrictamente relacionadas con la música, como la memoria o las que controlan el movimiento (aunque no nos estemos moviendo). Esto no nos debería sorprender ya que es coherente con lo explicado antes acerca de todos los elementos que entran en juego a la hora de interpretar una información sonora.

Por eso, cuando hay una lesión cerebral en algun área del cerebro que tiene relación con la música, los efectos pueden ser inesperados y sorprendentes. Un ejemplo es el caso de Maurice Ravel que al final de su vida sufrió una isquemia cerebral y quedó incapacitado para escribir música, pero podía recordar sus antiguas composiciones y tocar escalas. Tenía en mente una nueva composición musical, podía oirla en su cabeza, pero jamás logró escribir una nota más.

La amnesia del músico británico Clive Wearing es todavía más dramática. Tras una encefalitis perdió la capacidad de almacenar nuevos recuerdos, y su memoria duraba entre 7 y 30 segundos. Apenas recordaba detalles de su vida anterior. Sin embargo, mantuvo intacta la capacidad de tocar el piano, aunque nada más acabar de tocar una pieza, olvidaba que lo había hecho.

Podemos ir más allá en las relaciones de las áreas dedicadas a la audición con el resto del cerebro y hablar del poder evocador de la música.  Una canción puede transportarnos a vivencias del pasado, traernos a la mente cosas, escenarios o personas. Por ejemplo, “Every breath you take” de The Police, a mi me da mucha sed, veo burbujitas y tengo alucinaciones auditivas, porque la letra suena claramente en mi cabeza “tu vida cambió, sabes escoger, tu limón es Schweppes”. No supe hasta hace poco que la música que me hacía pensar en miel derramándose era el Minueto de Boccherini, banda sonora del famoso anuncio de Miel de la Granja San Francisco. Por supuesto la publicidad y el cine ha nexplotado con más o menos fortuna esta capacidad evocadora de la música.
Tenemos claro que la música nos hace pensar en ciertas cosas, y por lo que hemos comprobado, no necesariamente tienen algo que ver con lo que el compositor tenía en mente. Pero... ¿es que la música tiene significado?

Es cierto que los compositores componen la música teniendo en cuenta las sensaciones que les despiertan ciertos temas, escenas o historias. Sin embargo, la música por si sola no contiene esos temas, escenas o historias. A lo sumo, una imagen musical de las sensaciones que despertaron en el compositor. Para el intérprete puede tener otro significado. Y para el que lo escucha otro distinto, aunque las sensaciones siempre están ahí. Me encanta el comentario de Leonard Bernstein cuando explica el significado de la Pastoral de Beethoven en sus Conciertos para Jóvenes. El primer movimiento se describe así: “Despertar de alegres sentimientos a la llegada al campo”. Dice Bernstein: “Realmente suena feliz, alegre y bonito. Pero esos alegres sentimientos también podrían tener otra causa. Supongamos que Beethoven hubiese escrito en la partitura: «Sentimientos alegres porque mi tía me ha dejado un millón de dólares», también podía haber compuesto esta música alegre, y hubiese sido tan buena y tan alegre.”

Así que una composición musical no habla de cosas concretas, aunque una historia asociada nos ayude a comprenderla mejor y nos facilita el acercamiento a la música. Por eso se usan composiciones como “Pedro y el lobo” para introducir a los niños en la música clásica, aunque en realidad la música no trata de historias sino de sensaciones: de triunfo, de desesperación, de agitación, de calma...  Nuestro equipaje emocional determina qué y cómo lo escuchamos, lo que sentimos, lo que significa. No experimentamos lo mismo que el intérprete, aunque esté ahí, ante nosotros. ¿Qué pasa por la mente de Glenn Gould cuando interpeta las Variaciones Goldberg? Seguramente no lo mismo que imaginaba Bach cuando las compuso. ¿Sienten lo mismo Pau Casals y Rostropovich cuando tocan las suites para violonchelo de manera tan diferente? ¿En qué piensa Diana Damrau cuando interpreta el aria de la Reina de la Noche? La pareja que escoge Every Breath You Take para el día de su boda seguro que no piensa en lo mismo que Sting, muerto de celos, cuando la compuso tras su divorcio. Y eso que en este caso hay una letra que apoya el relato.

¿Aprender música?

Aprender música es como aprender cualquier otra cosa. No aprendes de verdad la física hasta que ves en esas fórmulas un atractivo, hasta que vislumbras a través de ellas los misterios del universo. No aprendes matemáticas hasta que te enamoras de la regularidad y precisión con la que describen fenómenos de nuestra realidad. No aprendes historia hasta que no encuentras el hilo que cose a una generación con otra, que liga a las mentes que dejaron una huella en el tiempo, a las personas anónimas que vieron el mundo de otro modo y cargaron otras mochilas muy distintas de las nuestras.  Así, si solo escuchas música culta porque es bueno para tu formación, si solo aprendes solfeo como una técnica vacía, no estás aprendiendo música. La música se vive; por eso los verdaderos músicos no ejecutan una pieza musical, la interpretan.
La música es también un lenguaje. Uno de los cien lenguajes de la infancia que defendía Loris Malaguzzi, si se me permite la licencia. Esta sería razón suficiente para aprender música en la escuela, aprenderla de verdad, desde la emoción, desde el juego. A través de la vivencia.

El maestro invita a un concierto
Leonard Bernstein
Ilustraciones: María Pascual
Siruela, 2011
¡Magnífico! ¡Extraordinario! 15 lecciones magistrales del director y compositor Leonard Bernstein para ayudarnos a entender la música. No es nada reciente, este libro recoge sus famosos “Conciertos para jóvenes”. Famosos, pero de los que yo no sabía nada. Y es que mi ignorancia musical no me permite ni siquiera seguir los ejemplos del libro, qué poca cultura musical que se recibe en este país, que no salimos de la escuela sabiendo leer ni la más sencilla de las partituras. Pero eso no es problema, me senté frente a youtube, busqué “Young People’s Concerts” y fui leyendo mientras escuchaba el programa original (¡empieza en 1958!). El programa es en inglés, pero para suplir nuestras posibles carencias en el idioma (otra laguna común) y para saborearlo con más clama, está el libro.



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