dilluns, 27 d’octubre de 2014

La ciudad para todos

Article publicat originalment a la revista Kireei 6 (tardor 2014)
Il·lustracions d'Elena Hormiga


La ciudad para todos

Participación, democracia e inclusión





El globus vermell, Barcelona
El globus vermell es un colectivo de arquitectos, constituidos como asociación, que se dedica a divulgar la arquitectura en el sentido más amplio. Sus principales acciones son visitas guiadas, itinerarios por barrios de la ciudad y talleres educativos para niños. También dan a conocer la arquitectura y la ciudad a través de exposiciones, publicaciones y otras actividades. Colaboran habitualmente con la Fundación Joan Miró y el Museo del Diseño; en otras ocasiones han trabajado con La Pedrera, el Museo Picasso, el Colegio de Arquitectos, el Instituto Francés...
El objetivo principal de El globus vermell es formentar el espíritu crítico hacia el entorno construido para que de esta manera la ciudadanía pueda ser más exigente y, a la vez, proactiva respecto de la ciudad y sus transformaciones.

Arquect, Barcelona
Arquect es un proyecto de pedagogía urbana impulsado por la arquitecta Elena Guim. Se dedica a diseñar e impulsar metodologías de aprendizaje, tomando la ciudad como escenario educativo, para la formación de una ciudadanía activa en la transformación de su entorno. En el ámbito de la participación infantil diseña acciones para promover la implicación de los niños en la construcción de la ciudad, reforzando así su cultura participativa.  Algunos de sus proyectos actuales son la colaboración con la AAVV de Plaça de les Glòries, diseñando acciones de participación ciudadana infantil en las escuelas. Otro es la colaboración con el Pla Estel (acrónimo de “estrategias sociales para el territorio y el espacio libre”), que propone nuevas intervenciones de mejora del espacio público de algunos municipios con la participación de las escuelas.

Chiquitectos, Madrid
Chiquitectos es una propuesta lúdica y educativa generada en torno a lo arquitectónico, que propone una nueva forma de aprendizaje para la sociedad del futuro. En sus talleres de arquitectura los participantes adoptan el juego como única herramienta para explorar y aprender ya que, aunque el principal objetivo del juego es disfrutar, mientras los niños juegan fijan sus hábitos de vida, sus roles sociales, y establecen así la forma de relacionarse con el mundo.
Su objetivo es despertar una mirada crítica y contribuir a crear ciudadanos participativos y responsables de sus propias decisiones, capaces de actuar para cambiar el estado de las cosas.

Teresa Benito, Zaragoza
Teresa Benito es arquitecta y atelierista. Se dedica al desarrollo de innovación educativa a través de la pedagogía activa en la infancia. Ha fundado nido, Zaragoza Montessori School, un proyecto educativo bilingüe inspirado en Montessori & Reggio, de 0 a 6 años.  Está especializada en pedagogías activas (Montessori & Reggio), realiza talleres de formación para docentes, familias y niños en la intersección de arte+arquitectura+computación, y desarrolla espacios para vivir, trabajar, jugar y estudiar, en ambientes-laboratorio en los que aprender de forma conjunta y cooperativa. Se define como entusiasta de la arquitectura, la ciudad y el aprendizaje.




Cualquiera que esté un poco atento al pulso de la sociedad habrá percibido que últimamente hay una gran ebullición de iniciativas de todo tipo que persiguen la participación ciudadana y la acción colectiva. Algunas vienen de muy lejos, pero cada vez resultan más visibles. Tanto desde el asociacionismo como desde la iniciativa individual, desde el voluntariado como desde la acción profesional, una red de contactos se van tejiendo presencial y virtualmente. Entre todas estas voces, grupos de arquitectos reclaman el papel decisivo de la arquitectura en la configuración de ciudades al servicio de las personas y no de intereses económicos privados. Para ello se organizan en colectivos y redes, realizan actividades divulgativas y participativas, reflexionan, escuchan, proponen y debaten. Pero no se trata de un coto privado para arquitectos: la mirada transversal e integral sobre la ciudad, el activismo y el compromiso social son características que definen a todos estos movimientos. Cuatro proyectos (colectivos o individuales) dedicados a la divulgación de la arquitectura nos dan su visión sobre su labor.

¿Por qué dar a conocer la arquitectura a la ciudadanía?

Joan Vitòria, de El globus vermell [JV]: Buscamos formar a una ciudadanía más crítica respecto del entorno construido. Nos quejamos de tener ciudades feas, mal hechas... Los pueblos están llenos de apartamentos, de segundas residencias sin planificación... Esto es en parte culpa de los arquitectos, en parte culpa de los promotores y los políticos, y en parte culpa de que los ciudadanos quizá no saben pedir lo que quieren y necesitan. Y no se trata de un gusto estético, que cada uno tiene el suyo. Se trata de que a menudo no seamos conscientes de que una parte importante de la ciudad, de un buen proyecto en general, es que el cliente sepa pedir lo que necesita y quiere. Si somos conscientes de lo que necesitamos como ciudadanos también podemos exigirlo a los técnicos y a los políticos, que al final son los que lo acaban desarrollando.
La inmensa mayoría del público que tenemos en las actividades es público no profesional de la arquitectura, sean adultos o niños. Si enseñamos un edificio que tiene un cierto reconocimiento a nivel arquitectónico evidentemente vienen también arquitectos o estudiantes, pero la mayor parte del público son vecinos de la ciudad. Lo que intentamos es no valorar la estética del edificio sino dar herramientas de reflexión sobre la arquitectura para que los ciudadanos se puedan formar un criterio propio. La luz, los materiales, la distribución, la organización, la circulación, la relación con el entorno... todo esto son cosas que se plantea un arquitecto cuando hace arquitectura, pero creo que es importante que también los ciudadanos se lo planteen y lo entiendan.
El diseño de la ciudad debe entenderse como un trabajo conjunto de los ciudadanos (que también ponen el dinero mediante sus impuestos) y los técnicos (arquitectos, urbanistas, ingenieros, expertos en movilidad, paisajistas...) que han de dar forma a la voluntad ciudadana. Un buen proyecto urbano siempre debería ir precedido de un claro y transparente proceso de participación ciudadana, en forma de diálogo constante y en el que cada uno tuviera claro su papel.

Jordi Garet, de El globus vermell [JG]: Creo que también es importante el simple hecho de conocer tu ciudad. Es imposible que aprecies o valores una cosa si no la conoces. Conocerla y valorarla hace que después puedas y quieras tener opinión.

Almudena de Benito, de Chiquitectos [AB]: Todo lo que sea conocimiento, de cualquier tipo, siempre es bueno, ¿no? Ayuda a ver las cosas con una mirada crítica. El hecho de conocer alternativas distintas a las que uno tiene delante despierta el deseo de cambio. En el ámbito del urbanismo creo que si se tuviera más en cuenta a los ciudadanos - ¡pero a todos, no solamente al trabajador adulto de mediana edad! –, si se pensara en nuestras necesidades y se escucharan nuestros deseos, probablemente estaríamos ante ciudades diferentes donde el espacio público tendría mucho más valor.

Elena Guim, de Arquect [EG]: La cultura arquitectónica es el cultivo del conocimiento y del saber de la arquitectura y la ciudad que la humanidad ha ido acumulando a lo largo de su historia. La transmisión de este conocimiento, de las experiencias acumuladas y asimiladas, es lo que permite la evolución de la sociedad y que este conocimiento sea integrado por parte de las nuevas generaciones. La importancia de hacer difusión es que permite democratizar el conocimiento, reforzar la identidad de los ciudadanos y aumentar su autoestima. De esta manera se genera un compromiso de los ciudadanos con su ciudad y una corresponsabilidad en su construcción.


¿Por qué arquitectura para niños?

[EG]: Los niños son ciudadanos, exactamente igual que las personas adultas, y tienen el derecho de participar en el diseño y construcción de la ciudad. Para fomentar su cultura participativa en todo aquello que les afecta y reforzar su compromiso con el entorno, es necesario transmitirles el conocimiento y darles las herramientas necesarias para generar en ellos una mirada crítica y un espíritu de activismo ciudadano. No hemos de pensar que los niños son ciudadanos del futuro: son ciudadanos del presente y los adultos tenemos que escuchar sus propuestas y asumir nuestro compromiso de ponerlas en práctica.

Teresa Benito [TB]: La arquitectura es la más completa de todas las artes, por lo que permite abordar procesos artísticos muy variados en torno a un tema. Al mismo tiempo es una disciplina que nos afecta diariamente en nuestro entorno vital: cómo nos desplazamos, cómo nos vestimos, dónde dormimos. Para mí los talleres son un medio de trabajar otros aprendizajes más abiertos, menos dirigidos, con materiales sin un fin u objetivo concreto, pero también una manera de adquirir "cultura arquitectónica", conocer términos de la construcción y la arquitectura, nombres de arquitectos, obras singulares contemporáneas e históricas.
Soy partidaria de ofrecer a los niños lo máximo porque ellos lo absorben, les gustan los conceptos complicados, las palabras singulares (hormigón, forjado, cercha) y se fijan mucho en su entorno, son muy observadores; la arquitectura es una buena manera de trabajar con ellos todos esos temas.
Nuestros talleres no pretenden infantilizar la arquitectura ni hacer manualidades con ella; ofrecemos conceptos arquitectónicos y aprendizaje al igual que se pueden trabajar en la vida profesional o en una escuela de arquitectura.
Me parece muy importante la manera cómo se introduce la arquitectura a los niños, porque si lo hacemos como un taller dirigido o un taller de manualidades en el que pintamos un tetrabrik con forma de casa pues ni es arquitectura, ni es educación, ni es trato digno a los niños.
En uno de los talleres en un colegio, estábamos en un aula de infantil trabajando y jugando con chavales de 4 a 11 años. Les pedí que dibujaran su clase, y posteriormente que la dibujaran incorporando aquellos elementos que les gustaría que hubiese. Más allá de las típicas ideas de piscina, cancha de baloncesto, etc., una gran parte incorporó plantas y flores, animales, un sofá, una cama o zona de descanso, y elementos que serían de fácil incorporación al aula pero que por la razón que sea no solemos incorporar. En los ambientes de inspiración Reggio y en los ambientes Montessori sí se introducen las plantas, el sofá, etc. Me hizo ilusión ver cómo los chavales sí tenían ganas de mejorar su aula, mover mesas y traer muebles que tenían en casa al aula, ya que al fin y al cabo es donde pasan un gran número de horas diarias.

[AB]: La arquitectura es para nosotros casi más un medio que una finalidad. Utilizamos la arquitectura como un pretexto para educar en otros valores y más que “cultura arquitectónica” pretendemos implicar a los niños con el mundo que les rodea y despertar su interés por el entorno construido y el desarrollo sostenible. Estamos permanentemente rodeados de arquitectura, vivimos inmersos en ella, y es importante ser conscientes de como ésta condiciona nuestra vida y nuestros hábitos cotidianos.
Para educar en valores a través de la arquitectura, trabajamos el tema de la igualdad (género, raza y condición) y recientemente hemos tenido dos experiencias en que hemos introducido juegos de integración. Nos ha demostrado que los niños viven las diferencias con normalidad y estas diferencias hacen surgir actitudes de respeto, generosidad y solidaridad.
A uno de los últimos talleres que realizamos vino un niño ciego. Vendamos los ojos a la mitad de los participantes y la otra mitad actuaron como “lazarillos”: cuando te ves privado de uno de los sentidos piensas en términos de integración.
En otro taller, una niña tenía solo cuatro dedos en cada mano, era algo congénito. Cuando uno de los participantes se dio cuenta todos se arremolinaron alrededor y preguntaban: “pero ¿por qué?, pero ¿por qué?”. Y ella decía “nací así” con una tranquilidad que sorprendía a todos, nosotros incluidos. Son situaciones que en el mundo adulto no ocurren. Al final del taller el niño que había estado construyendo a su lado le dijo “venga, ¡choca esos cuatro!” Para mí esa frase tan espontánea recoge muy bien el espíritu de lo que hacemos.

¿Condiciona la arquitectura (y el urbanismo) la vida de una ciudad?

[EG]: La relación entre la arquitectura (y el urbanismo) y las dinámicas que se generan en la ciudad es directa. Desde la Baja Edad Media las ciudades han sido el escenario de la vida de las personas, y es en las ciudades donde se producen las manifestaciones sociales, políticas, económicas y culturales de una sociedad. Las ciudades nacieron para proteger el intercambio de bienes y de servicios, y para favorecer la convivencia de grupos de población de origen diverso.
Hasta el último cuarto del siglo XX encontramos un urbanismo al servicio de los ciudadanos, de la ciudad compacta, donde la calidad de vida de los ciudadanos es una prioridad. Pero en las últimas décadas del siglo XX las políticas neoliberales han favorecido la especulación del territorio, la aparición de un urbanismo globalizador basado en la ocupación extensiva del territorio, pasando de la ciudad compacta a la ciudad difusa, y provocando unas dinámicas disgregadoras muy fuertes. La calidad de vida de los ciudadanos ha dejado de ser una prioridad para las políticas urbanas y ha pasado por delante el lucro del capitalismo financiero. Esto ha dado lugar a la arquitectura divina, a la banalización, a la segregación social, a la privatización del espacio público… provocando una pérdida gradual de derechos de los ciudadanos y la desaparición de las ciudades democráticas.
Si queremos recuperar la ciudad para los ciudadanos hace falta un compromiso por parte de todos los agentes que intervienen en su construcción, y por eso es necesario conocer la cultura de la ciudad, su patrimonio y su identidad.

[JG]: Evidentemente, la tipología del urbanismo y de la arquitectura condicionan la vida de la gente que vivirá allí. Por ejemplo, en un edificio en el que haya un largo pasillo que tengas que recorrer, pasando por delante de las puertas de los demás vecinos, se creará una relación más estrecha que en un edificio en el que solamente tengas un vecino de rellano, que quizá sea al único que conozcas. Otro ejemplo es la decisión de abrir un gran centro comercial: se corre el riesgo de dejar al barrio sin vida. La vida queda en un centro comercial cerrado, privado. Y un último ejemplo es el del coche. Jaime Lerner dice que con el coche tenemos que llevarnos bien, pero no debemos dejar que domine nuestra vida. Si queremos tener ciudades de calidad no hay otra manera que tener unos espacios públicos agradables donde vivir, un modelo opuesto al americano o centro-europeo de tener tu casita en la que vives aislado.

[JV]: Cuando aparece el automóvil se asocia al progreso y muchas ciudades y barrios se proyectan con el automóvil como rey: el urbanismo al servicio del coche. Se construyen urbanizaciones o barrios a los que sólo se puede acceder con transporte privado. ¿Y si en vez de pensar en el coche nos lo planteamos pensando que siempre hay que poder llegar en transporte público? En este sentido, la pacificación de muchas zonas en Barcelona ha sido una manera de hacer más seguro y accesible el espacio público. Como contraejemplo tenemos Milán, que me recuerda a la Barcelona de hace 30 años. ¡Vas al centro y todas las plazas son aparcamientos al aire libre! El coche hace algunas aportaciones positivas pero también genera polución y contaminación acústica. Y sensación de peligro, sobre todo para los niños. Es una agresión constante que condiciona nuestras vidas. Otros elementos que han sido generados por el coche y que quizá no pensamos: las aceras para separar al peatón del coche. Pero luego llega alguien con silla de ruedas y hay que hacer rampas. Muchas de las incomodidades de la ciudad son por culpa del automóvil.
En cuanto a la arquitectura moderna, es verdad que se han construido muchas cosas que, por diversas causas, han sido un fracaso, y hay que ser autocríticos y aprender de estos errores. Por ejemplo, algunas “utopías construidas” se olvidaron de la gente y de lo que hace que las ciudades sean atractivas y agradables. Se centraron en hacerlas funcionales desde un punto de vista económico (rápidas y baratas de construir) y de movilidad, en una época en la que el coche era el gran símbolo del progreso y nadie se imaginaba la crisis del petróleo ni la medioambiental.

[AB]: Si recordamos que antiguamente las viviendas no tenían baño y que éste estaba en la escalera y era compartido por varios vecinos... ¡es evidente que ésto condiciona la vida de cualquiera! Lo mismo pasa con las ciudades: habitar una ciudad te obliga a depender del automóvil si carece de transporte público. Si para sentarte en una plaza tienes que consumir las desigualdades se hacen más patentes. Son ciudades en las que no todos tenemos las mismas oportunidades.
Dice Richard Rogers que “los espacios públicos son la realización física de los valores de la sociedad. Las comunidades dan forma a los espacios públicos que utilizan y, a su vez, los espacios públicos que las definen dan forma a las comunidades” y no puedo estar más de acuerdo: el espacio público mide el pulso de la ciudad, genera energía, movimiento y entusiasmo, y también nos da la oportunidad de disfrutar de momentos de descanso, de apartarnos del caos y del ritmo que a veces nos impone la ciudad.

[TB]: Un urbanismo en el que se prima el vehículo privado condiciona a que tengas una vida sedentaria y malas relaciones con tu entorno o vecindario. Un urbanismo en el que se prime el transporte público, la densidad urbana y la vida en la calle, mejora nuestra salud y nuestras relaciones vecinales, ofreciendo posibilidad de reunión, debate y presión política. Hay urbanismo de izquierdas y de derechas, urbanismo para el individuo y urbanismo para la comunidad.

¿Existen o pueden existir ciudades pensadas para los niños?

[TB]: Soy partidaria de hablar de una ciudad para todos y todas, una ciudad para los ancianos, las mujeres... No solamente los niños están excluidos, todo aquel que no suponga una fuerza de trabajo actualmente está excluido.

[JV]: No me gusta separar a la población infantil del resto. Si hablando de ciudades más agradables para vivir hablamos a menudo de población infantil es porque se trata de la más desprotegida y vulnerable (juntamente con la gente mayor), pero el problema de los espacios poco inclusivos es un problema para todos. Si hacemos mejores espacios pensando en los niños, seguramente estaremos haciendo mejores espacios para todos.

[EG]: No creo que haya ciudades pensadas de forma consciente contra los niños, pero si analizamos cómo los adultos han definido cual es la mejor manera de vivir el espacio público veremos que se están haciendo ciudades contra los niños. Son las contradicciones de los adultos, no hay una coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Pueden parecer palabras duras, pero creo que es importante pararse a reflexionar sobre los valores que estamos transmitiendo a las generaciones futuras con nuestras acciones y no quedarnos solamente con el discurso, porque los niños aprenden viéndonos hacer las cosas, aprenden por contacto y no solamente en la escuela sino las 24 horas del día.
Un ejemplo de lo que digo es la prohibición de jugar a pelota en muchas plazas de nuestras ciudades porque el ruido de los niños molesta a los adultos y en cambio aceptamos la contaminación acústica que provoca el tráfico en las ciudades. Hace muchos años que no vemos a niños jugando en la calle de forma autónoma: los hemos encerrado en espacios reducidos, sin ningún tipo de interés ni de curiosidad, bajo el paraguas de la seguridad y el miedo, bajo la mirada del adulto. En cambio, decimos que vivimos en la era de conocimiento, que debemos fomentar la creatividad, la curiosidad y la flexibilidad. ¡Pues hagamos que el espacio público sea seguro y favorezcamos que los niños vuelvan a ocuparlo y a vivirlo!
El concepto de espacio seguro del que hablo no es un espacio normativo y limitador sino que es un espacio inclusivo, donde la comunidad se relaciona.
En este sentido las propuestas de Tonucci tienen el objetivo de mejorar la calidad de vida de la ciudad incorporando la visión de los niños y, como consecuencia, mejorar la vida de otros colectivos vulnerables. Para que estas propuestas lleguen a ser efectivas hace falta un compromiso firme por parte de los adultos y, sobre todo, de los adultos con responsabilidad en la toma de decisiones en la ciudad. Sería un error muy grave invitar a los niños a participar y luego manipularlos para no asumir el compromiso de cambiar las dinámicas de las políticas públicas haciendo efectivas sus propuestas.
Tenemos un reto muy tentador por delante y que nos permitirá en los inicios de este nuevo siglo reconquistar la ciudad democrática que hemos perdido.

[AB]: Francesco Tonucci es una referencia indiscutible en nuestro trabajo. Es un pionero en temas de participación infantil y sus ideas sobre la educación, y las propuestas urbanas que plantea, a pesar de tener ya unos cuantos años, continúan vigentes. Lamentablemente, eso quiere decir que todavía queda mucho por hacer.
En una conferencia suya me encantó la distinción que hizo entre los “trayectos” de los adultos y los “recorridos” de los niños. El trayecto va de un punto a otro y nos empeñamos en  hacerlo lo más rápidamente posible. Lo que ocurre entre medias no nos interesa, sólo queremos llegar al destino lo antes posible. Esto es exactamente lo contrario de lo que hacen los niños: la diversión se acaba en el momento de llegar, lo interesante está entre medias, en el recorrido, en el charco, en el escalón de un portal, en la hoja de árbol que recojo, en el banco que escalo y desde el que salto... Es algo que invita a la reflexión. Cuando vamos por la calle con nuestros hijos y no llegamos nunca... bueno, creo que todos hemos tenido la experiencia. A veces es bueno pararse y mirar la vida otra vez con ojos de niño.





Playgrounds, encuentros de Arquitectura e Infancia. 
Con la excusa de visitar la exposición “Playgrounds. Reinventar la plaza”, un grupo de personas y colectivos que están trabajando en temas de arquitectura e infancia en el estado español se dieron cita en el MNCARS de Madrid el 31 de mayo de 2014. Organizaba La casa de Tomasa y el objetivo era conocerse en persona, intercambiar experiencias y crear red para trabajar colaborativamente. El 12 de julio del mismo año ha tenido lugar el segundo encuentro “Playgrounds”, esta vez en Barcelona, organizado por Arquect y El globus vermell, en el marco de las jornadas anuales de Arquitecturas Colectivas (que este año tenían el lema “La ciudad no se vende, se vive”). Además de seguir profundizando en la creación de la red, en esta segunda ocasión se ha buscado desarrollar tres de los ejes temáticos que proponía el encuentro de Arquitecturas Colectivas:

  • La necesidad de un modelo educativo que permita sustituir una economía voraz y egoísta por una auténtica economía del bien común.
  • La voluntad de construir un nuevo modelo de ciudad basado en un urbanismo y una arquitectura colectivos, inclusivos y bottom-up.
  • Reconocer el derecho a la belleza, que no es una cuestión sólo de estética sino de dignidad. No puede haber estética sin ética.
Os invito a buscar en la red “Playground + Arquitectura + Infancia”. No existe página oficial de los encuentros hasta el momento, pero sí podréis encontrar las impresiones y explicaciones de muchos de los colectivos implicados.

Tonucci y la ciudad de los niños. 
La città dei bambini es un proyecto que nace en Fano (Italia) en 1991, impulsado por el pedagogo y dibujante italiano Francesco Tonucci. Desde el mismo proyecto se reconoce que su motivación no es de tipo educativo o de ámbito estrictamente infantil: “el proyecto desde del inicio ha tenido una motivación política; trabajar hacia una nueva filosofía de gobierno de la ciudad, tomando a los niños como parámetro y como garantía de las necesidades de todos los ciudadanos. No se trata de aumentar los recursos y servicios para la infancia, se trata de construir una ciudad diversa y mejor para todos, de manera que los niños puedan vivir una experiencia como ciudadanos, autónomos y participativos.” El proyecto busca que los niños puedan volver a vivir la calle como suya, de manera autónoma y segura. También propone que el parámetro de todas las decisiones urbanísticas no sea el adulto y que su movilidad no aumente en detrimento de la de los niños. Por último, pone especial énfasis en la participación real de los niños en todas aquellas decisiones que les afectan desde el gobierno de la ciudad.Podéis saber más en la web del proyecto, que dispone de versión en castellano: www.lacittadeibambini.org/spagnolo/interna.htm




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