divendres, 31 de gener de 2014

Mario Lodi



"Un día, mirando desde la ventana de mi aula a los niños que jugaban en el patio, libres, felices, se me ocurrió compararlos con los que tenía sentados delante de mí en sus mesas, obedientes, resignados, sin ideas, mientras que los de ahí abajo estaban vivos, rebosantes de fantasía. Desde aquel día dije basta a un viejo tipo de escuela, la escuela autoritaria en la que yo mandaba y los niños obedecían y empecé otra en la que liberando a los niños me liberaba a mí mismo, daba sentido a mi propia vida y dejaba de hacer de ellos pequeños esclavos". 

"La obra educativa del maestro sería estéril si la circunscribiéramos exclusivamente al ámbito escolar. Precisamente por esto durante tantos años he asociado el compromiso de ciudadano consciente con el de pedagogo".

"En un libro de colegio encontramos la salvaguardia de los intereses del amo que, a través de sus siervos pagados, transforma a nuestros hijos en futuros siervos."

"Las notas no tienen ninguna importancia, son meras formalidades que impone la burocracia escolar; llenemos, pues, lo recuadros de las cartillas con  números, y hagamos felices a los hombres que manejan los papelotes".

"Cómo puede ser educador quien no tiene antenas para captar los mensajes de los nuevos tiempos, quien no posee el mínimo de humanidad que le haga sentir los problemas de los niños y de los jóvenes como problemas de toda la sociedad... Debe poseer o conquistar, junto a sus alumnos, la actitud abierta del estimulador de ideas, del productor de socialidad. De otro modo se convierte en un escuálido déspota de la cátedra que afianza las cadenas espirituales y materiales que todavía persisten en la escuela".

Mario Lodi 

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